lunes, 11 de septiembre de 2017

TRASTORNOS ALIMENTARIOS ¿EN VARONES?

Los trastornos de la conducta alimentaria, como su nombre lo indica, son enfermedades cuyas características principales están asociadas a conductas anormales alrededor de la ingesta de alimentos y de control de peso corporal. Son enfermedades con un pronóstico reservado, elevadas tasas de recaída1, secuelas irreversibles2 y gran riesgo de muerte3,1. 

Dentro de los mitos que rodean a estas enfermedades, se encuentra la idea de que son enfermedades exclusivas de las mujeres. Esto es incorrecto. Los trastornos alimentarios afectan tanto a mujeres como a varones, sin distinción de edad, peso corporal, estatus socioeconómico o grupo étnico4.



Se tenía entendido que las mujeres recibían una mayor presión social hacia poseer un cuerpo delgado, y que esta presión estaría favoreciendo la insatisfacción corporal que conduce a la restricción en la alimentación; siendo esta última, la puerta de entrada a los trastornos de alimentación. Sin embargo, en los últimos años, se ha observado también una fuerte presión hacia la apariencia de los varones. Esto ha llevado a muchos hombres a desear una figura atlética pero delgada, con músculo pero sin grasa corporal.

A nivel mundial, hablando específicamente de la anorexia y la bulimia nervosas, podría estimarse que, al menos, la proporción de casos de varones versus mujeres es de 3 a 12; respecto al trastorno por atracón, la proporción se elevaría de 1 a 24.

Sin embargo, no podemos decir que los trastornos alimentarios tengan su único origen en el deseo de delgadez. Son enfermedades multicausales, es decir, hay factores biológicos –como el génetico, por ejemplo -, psicológicos, sociales y culturales implicados. El ideal corporal delgado entraría en el último grupo4.

En varones, debido a las diferencias diagnósticas como la ausencia de amenorrea como criterio, en un principio, se llegó a confundir con trastornos de personalidad, depresión o trastornos psicóticos. A pesar de las diferencias diagnósticas, los especialistas son capaces de distinguir entre diferentes enfermedades para poder detectar un trastorno alimentario. Se ha identificado que los grupos de riesgo para el caso de los varones serían gimnastas, jockeys, bailarines, patinadores, etc.5.

Existen ciertas similitudes en sintomatología y conductas alimentarias de riesgo entre varones y mujeres. El estrés, por ejemplo, parece ser un factor precipitante en común. Asimismo, las conductas purgativas suelen presentarse en frecuencia e intensidad similares entre ambos géneros5.

Con respecto a estadísticas nacionales de trastornos alimentarios en varones, es difícil determinar la proporción exacta de varones que se ven afectados por estos desórdenes en comparación con el número de casos de mujeres. En parte, tiene que ver que en general, los hombres buscan con menor frecuencia tratamiento o asistencia médica. Por otra parte, el mito de que los trastornos alimentarios son enfermedades exclusivas de la población femenina podría tener el efecto de un subdiagnóstico en este grupo. Si un varón identifica temor a la comida, restricción de alimentos, conductas purgativas con el propósito de control de peso, realiza ejercicio excesivo con este mismo fin (más de 10 horas a la semana) y/o insatisfacción con su cuerpo, sería recomendable acudir a una valoración multidisciplinaria para determinar si está padeciendo o no un trastorno alimentario.

En Centro Zirel, contamos con tratamiento externo para varones, un tratamiento multidisciplinario que te ayudará a mejorar tu autoestima y a controlar tus conductas alimentarias de riesgo. Escribenos a info@anorexiabulimia.com.mx. 



REFERENCIAS 

  1. Herzog, D.B., Greenwood, D.N., Dorer, D.J., Flores, A.T., Ekebald, E.R., Richards, A. et al. (1999). Recovery and relapse in anorexia and bulimia nervosa: 7.5 year follow-up study. Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry, 38, 829-837.
  2. Bulik, C., Reba, L., Sieg-Riz, A. & Reichborn-Kjennerud, T. (2005). Anorexia nervosa: Definition, epidemiology, and cycle of risk. International Journal of Eating Disorders, 37, 52-59.
  3. Agras, S. (2001). The consequences and costs of the eating disorders. Psychiatric Clinics of North America, 24, 371-379. 
  4. Academy for Eating Disorders (AED, 2017). Eating Disorders Information. Recuperado el 2 de septiembre de https://www.aedweb.org/index.php/education/eating-disorder-information/eating-disorder-information-2on/
  5. De la Serna, I. (2001). Trastornos de la conducta alimentaria en varones. En E. García-Camba (Ed.).  Avances en trastornos de la conducta alimentaria: Anorexia nerviosa, bulimia nerviosa, obesidad. Barcelona: Masson.


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