jueves, 19 de abril de 2018

Trastornos de la alimentación y la influencia del padre


Escrito por: 

Terapeuta Aguillón Anzaldo E. Paulina






Los trastornos de la alimentación de las y los adolescentes, están penetrando cada vez en el mundo hispano-americano, atacando primero a las jóvenes de clase alta y media profesional, para extender luego de manera insidiosa a otras capas de la población urbana. Se trata de enfermedades debilitantes con alta morbilidad y mortalidad hasta de 20% cuando se hacen crónicas.

Cabe destacar, que la inmensa mayoría de las personas afectadas por esta enfermedad son del sexo femenino y que para explicar dicho fenómeno se han invocado factores socioculturales, hormonales y genéticos. Por otra parte, la atención de los clínicos, se ha concertado sobre ciertos temas, como el miedo a la pubertad y los cambios corporales, entre otros. Solo recientemente la mirada investigadora se ha dedicado a estudiar el rol de los hombres en los trastornos de alimentación de las mujeres y hombres, y más específicamente el papel que puede tener el padre, tanto en la prevención como en el desencadenamiento de estas enfermedades.

Los trastornos de la alimentación están íntimamente ligados a baja autoestima y sentimientos de inadecuación. Las y los adolescentes con anorexia nerviosa o bulimia, viven una experiencia angustiante de sentirse sin poder alguno. Sienten entonces que la única forma que pueden afirmar sus capacidades es a través del poder excesivo sobre su propio cuerpo.

Los adolescentes están convencidos de que al demostrar su capacidad de “controlar su peso” y sus apetitos y desarrollo corporal, darán satisfacción y orgullo a sus padres y a los hombres que aparecerán en sus vidas. Es irónico y paradójico el que sea precisamente durante la adolescencia, cuando contar con la aprobación del varón es más urgente que nunca, que se da en el caso de que las niñas vivencian su cuerpo haciéndose “cada vez más grandes” y con un apetito cada vez más intenso.

No es raro que durante la adolescencia, el padre se aparte un poco de sus hijas, habitualmente porque siente confusión y alguna torpeza ante los cambios corporales que ellas experimentan. Se sienten inseguros con respecto a cómo hablarles, como tocarlas; dejan de sentarlas en sus piernas. Al estar más ausentes, permiten que el impacto de los mensajes de los medios de comunicación y de los pares sea mayor, al no ser contradicha o criticada por la autoridad paterna. Falta por lo regular durante todo este proceso la opinión clara del padre acerca del cuerpo de su hija.

Para ayudar a prevenir los trastornos de alimentación de sus hijas e hijos, los padres deben darse cuenta de cuán importante es como autoridad para ellos. No es infrecuente que muchos padres piensen que durante la adolescencia los hijos solamente necesitan de la madre. Sin embargo, debe recordarse que la adolescencia es la época de vida en que más importancia tiene la aprobación del varón. Si bien es cierto que la adolescencia es el momento en que la relación padre-hija/ padre-hijo se hace más difícil, es obligación de los padres buscar activamente como relacionarse en forma positiva con ellos. No solo los padres, sino en realidad todos los hombres, pueden contribuir a la salud de los adolescente y mujeres en general.

A continuación se nombran algunas recomendaciones para que el padre pueda apoyar a sus hijos en este proceso:

-Evalúe los mensajes que le da a sus hijos acerca del peso, dietas, belleza e imagen corporal; es importante no agregar más presión a la que sienten por cambiar su cuerpo.

-Dé un buen ejemplo con su propia conducta con respecto a la comida y al ejercicio; evite las obsesiones, comentarios constantes y el fanatismo.

-Hábleles acerca de las presiones absurdas que se ejercen sobre las mujeres y hombres para que cuiden y mejoren su silueta. (Cierto tamaño del cuerpo y los productos milagros que “mejoran”  tu cuerpo en segundos).

-Hágales saber que los quiere independientemente de lo que puedan pesar.

-Ayúdelos a definir sus propios valores y que determinen lo que es importante acerca de si mismos y de los demás.

-Escúchelos con atención, es importante no imponerles su punto de vista o sus ideas, muéstreles que aprecia su individualidad, en particular si las ideas de sus hijos difiere de las suyas.

-Bríndeles respeto, confianza y aprobación, eso permitirá que aumente su autoestima.

-Respete a las mujeres en general y a la suya en particular, recuerde que si usted habla mal de las mujeres, aunque sea en broma, especialmente su hija se va a sentir involucrada y lastimada. Esto se debe al auto concepto, como una mujer en desarrollo, todavía puede estar tambaleante.

-Nunca haga comentarios despectivos sobre el cuerpo de una mujer, las hijas escuchan con gran atención todo lo que su padre dice acerca de otras mujeres: “mira esa gorda inmunda las mallas que se puso” o bien “nena, cuidado con la comida, que estas poniéndote gordita” es citado con frecuencia en las mujeres con anorexia como el factor desencadenante de una dieta devastadora.

-Trabajar la igualdad, darles las mismas oportunidades de aliento a hombres y mujeres, estimulando las matemáticas, los deporte, el baile, el arte, etc. Tenga mucho cuidado de dejar deslizar comentarios que sugieran que las mujeres son menos importantes que los hombres y que hay ciertas cosas que no necesitan saber, o bien, reprimir las emociones de los hombre porque no se ven “machos”.

-No categorice las responsabilidades del hogar como “trabajo de mujer”, para que los hijos e hijas se sientan a gusto en ser hombre o mujer, ellos necesitan ver qué hombres y mujeres pueden trabajar juntos como iguales y fundamentalmente que existe un respeto mutuo.

-Si usted está separado o divorciado, asegúrele a sus hijos que usted seguirá siendo parte de su vida, trate de compartir su tiempo y continúe con su relación. No le tema a las manifestaciones de emoción y cariño. El machismo destruye tanto la vida de las mujeres como la de los hombres.

Estas breves recomendaciones se sugiere se sigan a la par de un proceso terapéutico, ya que esta enfermedad es conveniente sea tratada con un enfoque multidisciplinario (Psicólogo, Nutriólogo, Psiquiatra (de ser necesario) y Terapia familiar) debido a la complejidad de la misma.

En caso de requerir ayuda, nos puedes escribir a info@anorexiabulimia.com.mx o bien, llámanos al 5273-6092 o 5276-9591.



Silber, T. (2004). Trastornos de la alimentación de la adolescente: el rol del padre. La familia, un espacio de encuentro y crecimiento para todos. Academia Mexicana de Pediatría A.C. Cap. 30 pp

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