lunes, 21 de enero de 2019

CARTA PARA ALGUIEN CON UN TCA


Hola, tengo un mensaje para ti, pues hay algo que tenemos en común: una enfermedad mental y aunque sé que tu dolor no es igual al mío, creo que es muy importante que seamos comprendidos. 
Por eso, quiero compartirte algo de la comprensión que hoy tengo conmigo misma, a alguien que lo necesite. Solo contaré parte de lo que siento, quizá no sea la gran cosa como para ayudar a alguien, pero puede que después de leer las palabras de alguien que, así como tú, tiene que lidiar todos los días con una guerra en la cabeza, te sientes de algún modo acompañado o acompañada y a lo mejor hasta en entendido o entendida.
Tal vez estás harta o harto de escuchar los mismos discursos tales como “ vales mucho sin importar tu apariencia” , “ lo que importa es lo de adentro", “Nadie va a quererte más por estar flaca “ , “Lo haces para llamar la atención” , “es que no te quieres a ti mismo”, etc. 
Por favor, somos los suficientemente inteligentes como para saber que cada ser humano tiene un valor incalculable, independientemente del peso, forma, o posesiones que tenga. La cuestión aquí es más completa  si te pasa como a mí , todo esto tiene que ver contigo mismo o contigo misma, con tu interior , con lo que tú quieres , con algo tan indispensable como sentirte cómodo en tu propia piel , es algo mucho más profundo de lo que se puede expresar.
A veces la gente habla como si realmente supieran lo que nos pasa, siendo que tal vez ni siquiera nosotros mismos lo sabemos al cien. Se siente hasta pretencioso que le hablen a uno como si le estuvieran dando “La respuesta al problema” o “la solución” porque al menos a mí me ha llevado años entender lo que me pasa y a pesar de que entiendo más , no es como que haya encontrado “ la respuesta al problema” o “ la solución” (como si tal cosa existiera) la diferencia es que me conozco mejor y por lo mismo, tengo más claridad con respecto a mi lucha y el por qué decido enfrentarla.
Es lógico que las personas nos den las respuestas que ven desde su propio entendimiento, a final de cuentas es de lo que disponen, lo que ofrecen, (a veces con una genuina intención de ayudarnos)  y es válido. Lo que duele es cuando esas palabras son dichas como  si se trataran de una realidad, siendo que el único que conoce su realidad más que nadie es uno mismo, el entendimiento de la gente que nos rodea sobre lo que pasa en nuestra mente, es tan limitado como el entendimiento de nosotros sobre la mente de otros. 
Es decir, no estamos parados en el mismo lugar y por ellos no es de extrañar de muchas palabras que nos dan no nos hagan sentido, claro que es difícil recibir tantos consejos, razones por las cuales no nos identificamos. Pero si hay algo que causa conflicto, es que nos digan que lo que sentimos no tiene razón de ser, ¿cómo decirle a una persona que aquello que la consume no exista? Pues lo dicen. Lo dicen por debajo del agua, oculto entre preguntas, lo dicen con la mirada, incluso lo dicen sin filtros. Lo repiten tantas personas, que uno termina por creerle.
Creer eso, al menos en mi casa, ha resultado ser perjudicial ya que si he perdido tanto tiempo de mi vida, si mi  tratamiento ha complicado un importante gasto de dinero para mi familia, si he pasado por alto más de una vivencia correspondiente a mi edad, si he descuidado mis amistades, si he temido por mi vida y si mi familia se ha desgastado de angustia por mi… todo eso ¿por algo que no existe?
Quiero decir, ¿Qué es lo que iba a pensar de mi misma si ahora resulta que yo lo había causado todo? Pues claro, que era una persona terrible, la culpa que sentía fue tanta que me enoje mucho conmigo misma y en vez de que eso sirviera para amedrentar a la enfermedad y quitarle poder, hizo que esta se enganchara más.
El problema en sí no fue que al observar mis pensamientos indagara demasiado con ellos, a decir verdad, eso me fue de utilidad para percatarme de cómo era que recurría a la enfermedad y en qué momento me hice consciente de varias cosas como por ejemplo, que en el fondo deseaba permanecer en un estado moribundo y no estar presente. O de que siento y pienso cosas que al haber sido habladas no han sido comprendidas, menos validadas, por lo cual quiero expresarlas por medio de mi cuerpo, esto por mencionar algunas cosas de las que me di cuenta.
El problema fue que me juzgue a mí, traté de justificar mis pensamientos y no me ha funcionado. Solo me ha torturado, no fue hasta que deje de juzgar mis pensamientos y a verlos con objetividad, que comencé a asumir a los cambios que necesitaba.
Dejar de juzgarme fue complicado (sigue siéndolo) pero es lo mejor que pude hacer., así que si algo puedo darte es ese aprendizaje.
No te etiquetes ni te hagas menos, ya que el mundo no se divide en buenas y malas personas, somos gente que enfrenta la vida como puede.
No importa que tan malos puedan parecer tus pensamientos. No importa si tu lógica es “extraña” o tus deseos enfermos, lo que sea que pase por tu mente, no lo juzgues no lo etiquetes, tan solo observa y entiende que, lo que sientes, está ahí y eso no te hace ni mejor ni peor, no te castigues, no hay culpas.
Aquello que te consume es una enfermedad mental, no todos pueden verlo y aunque llegaran a hacerlo, por más que se trate de tus seres amados, quizá no puedan darte la ayuda que necesitas, no por completo. Quien puede darte esa ayuda eres tú, porque al final eres tú quien estará luchando con su cabeza, por eso es tan importante que no haya criticas de tu parte, que seas incondicional contigo mismo o contigo misma.
Decidas lo que decidas, es válido, pero si con todo decides enfrentar a la enfermedad entonces eres más valiente de lo que imaginas.

                                                                                                                        MINUET.




2 comentarios:

  1. Gracias, es una hermosa carta. "Somos gente que enfrenta la vida como puede", creo que es mi frase favorita y siento que me la repetiré muchas veces para darme fuerzas. Es difícil no sentirse culpable cuando ves el dolor que puedes causar a los demás por algo que "sólo está en tu mente", pero ahí está, algo que puede parecer tan sencillo y tan complejo otras veces, y ya va siendo hora que uno lo asuma con lo mejor que tiene.

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  2. Que genuina ayuda, es que alguien pueda expresarse y tratar de mostrar como se vive con una enfermedad mental y la lucha día tras día.

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